Las cuatro horas en auto a Londres se hacen nada comparado a cualquier viaje que uno haga por Chile, asi que llegamos cero cansados al hotel. Salimos a buscar un lugar donde comer y a organizar el shopping.
Se imaginarán que vivir siempre en casa amoblada nos solucionaba mucho las cosas, pero ahora es mas complicado ya que teníamos que comprar todos los muebles, bueno lo más baáico. Claro que igual un departamento de cuatro dormitorios es grande y las lucas empiezan a sumar.
Fuimos a ver el barrio donde ibamos a vivir, recuerden que yo no conocía el depto, lo que hacía mas ansioso el tema de recibir las llaves el lunes. Los niños no entendían nada, mucho restaurant, pieza de hotel, tiendas varias, etc, etc. su adrenalina estaba a full.
El clima era de pleno verano lo que ayudaba a que todo se viera mucho mejor, la vista del Tamesis desde la calle de mi casa es fuera de serie , sumado a los parques, jardines y caminatas soñadas, no queríamos mas, sabíamos que comenzaba una etapa nueva llena de desafios, aventuras, experiencias.
En un momento me sente a mirar el paisaje y pensaba que nada es gratis, ver a Carlos trabajando sin parar, agotado, muchas veces sobrepasado me da un poco de angustia, pero al mismo tiempo se que su sueños , ahora NUESTROS sueños se estan cumpliendo con mucho esfuerzo. Ver a nuestros hijos conociendo el mundo, otro idioma, compartiendo con niños de todas las nacionalidades es un privilegio, absorver las riqueza de pareja que significa estar solos tomando decisiones se que nos ayuda a seguir en la lucha del matrimonio para toda la vida.
Gracias a Dios por darme la oportunidad y tener el privilegio de conocer y crecer siempre un poco mas!
Después de esta divagación jaja¡¡ les tengo que contar como resultó la mudanza.

Paseando por uno de los parques

El Tamesis

Las maldades de mis hijos en el hotel

Carlos en un restaurant español
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