Paso el tiempo muy rápido, recuerdo como hace varios meses en Dublín en casa de la Fa&Raúl organizabamos su visita a nuestra casa en Londres y se veía muy lejos. Hoy a las ocho de la mañana partieron rumbo al aeropuerto de vuelta a su "home sweet home".
Llegaron el jueves en la noche, llenos de regalo para los niños y con sus dos niñitas aperradas para los viajes. El viernes Raúl se fue a una feria de autos que lo iba a tener ocupado todo el día y nosotras partimos a caminar por Richmond, recorrimos el rio, tomamos un café y después llevamos a los niños a un agradable paseo en barco por el Tamesis. Los peques estaban sobreexitados, especialmente Carlitos y la Fernada que corrían de un lado para el otro, en el barco no dejaban de sentirse sorprendidos, nos incluyo a nosotras que disfrutamos mirando las casas, los animales, la vegetación, etc, etc. El tour fue cortito ya que duró 45 minutos, justo para que los chicos no se aburrieran y llegaran a la casa full hambre, durmieron su siesta ( nosotras también jiji!) y en la tarde salimos de nuevo a recorrer lo que nos faltaba y terminamos en un parque descansando la caminata.
El sábado como ya les conté detalladamente fuimos a Legoland, volvimos agotados y con hambre, la Anita había dejado preparado un pastel de choclo que lo devoramos en pocos minutos.
El domingo, al igual que los días anteriores la temperatura no bajó de los 28 grados, partimos a la orilla del rio hacer un "brunch" (breakfast+lunch), claro que el objetivo principal era celebrar bien anticipado el cumpleaños de Carlitos ya que Carlos viajaba el lunes a Chile y no podrá estar el 10 de agosto para el real cumple (claro que yo volveré a celebrarlo ). Menos mal que llegamos temprano ya que no eramos los únicos que se nos ocurrió la idea del picnic, medio Londres estaba ahí jiji!, llevamos todo lo necesario, cositas saladas para picar (quesos, jamón, chorizo, paté, crema de salmón, papas fritas, etc, etc) y también dulce (la torta correspondiente y mucha fruta heladita para los niños), harta agua y un vino espectacular, elegido obviamente por mi marido. Cantamos el cumpleaños feliz, Carlitos estaba muy contento con su gorro, las velas para soplar y su familia alrededor, fue un evento como hay pocos. Pertimos de vuelta tipo tres y los niños durmieron una rica siesta, nosotros pestañamos un poco y nos quedamos en la casa, en la noche nos sentamos a conversar acompañados de una rica pasta.
El lunes Carlos tenía que trabajar en la mañana y los Soto Valenzuela se fueron de shopping a Kigston, llegaron cerca de las cuatro de la tarde, Carlos habia emprendido rumbo a Chile, el taxi lo paso a buscar algunos minutos antes que ellos llegaran. Me dio mucha penita ya que este viaje es largo, estará un mes por nuestras tierras, muerto de frio el pobre y perdiéndose este verano que esta la muerte.
Hoy se fueron temprano y con la Anita no hemos parado de ordenar la casa, esas limpiezas profundas para poder tener la semana mas libre para salir. Carlos me llamó, ya había llegado y con esa noticia se me alegró el día, ya veremos como se da mañana.



