
Con el paso del tiempo, mis hijos crecen a pasos agigantados, generalmente cuando digo esto se viene a mi mente una de mis grandes incoherencias...la lucha para que vayan avanzando (comer solos, dejen los pañales, etc, etc) y al mismo tiempo que sigan siendo mis pequeños monstruitos. Bueno, este crecimiento los hace más concientes de que tienen un "padre viajero", hace mas tristes las despedidas y que pregunten por él todos, pero TODOS los días. Aunque yo les explique una y otra vez con la mayor de las dulzuras las razones de por qué no esta....ni ahí! ellos siguen obstinados por ver a su Dadda.
Si sumamos a esto que cada visita que viene a compartir con nosotros intensas semanas, tienen una fecha de partida y el viaje a Chile, donde se llenan de familiares también tiene fecha de término. Su nana no pasa el año corrido con ellos y así....Quien les queda??? YYOOOOOOOO.
Este personaje llamado mamá no puede no estar, su computador interno asume que yo estaré siempre. Si voy al correo, corro... si me junto con alguna amiga, corro (claro que si puedo ir con ellos es mi primera opción). He dejado mi vida social particular para cuando Carlos esta en la casa, así no me siento tan culpable. Si! culposa! uf..terrible.
Cuando la pareja decide tener hijos y criarlos responsablemente, no se puede pedir que cada uno ayude en un 50%, esto depende de muchas cosas. En nuestro caso cuando optamos por vivir en el extranjero a sabiendas de que Carlos iba a viajar, sabía perfectamente que era YO! quien debia poner el hombro (brazo, pierna etc, jaj!) en la crianza de los hijos... 24 horas, 365 días del año. Pensé que me iba a volver mas loca, pero fijense que no... desgastante y todo tiene la recompensa de saber que uno esta ayudando a balancear la falta del otro y creo que ha dado efecto.
Quien sabe qué pasa mañana y que rol tendré como mamá....ahí se vera.
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