Poder tomar un tren por dos horas y llegar al centro de Paris es un privilegio. Y así partimos, felices de disfrutar de ese privilegio. Una maleta grande, otra pequeña, dos scooter. Llegamos al departamento que arrendamos a dos cuadras de la famosa torre. Ya estabamos en Paris, pensando el crepes, pain au chocolat, croissant, yummmyyyy!. Tres día de caminatas, buen tiempo, rica comida, colas interminables, niños a 100 por hora en sus scooters.
Es díficil hacer turismo con niños? claro! obvio! que interes tienen ellos de ver tanta cosa, nada! Cuando hay que comer, no quieren comer, cuando no es hora estan muertos de hambre, pero es una buena forma de aprender a trabajar en equipo. Tengo la suerte de haber criado niños con una amplia cultura de tránsito, saben parar en las esquinas, nunca cruzar solos, aunque siempre estamos pendiente confiamos mucho en su criterio, son secos para manejar sus scooters, llegan a las esquinas cinco minutos antes que nosotros, las personas los miran con cara de dónde estan esos padres irresponsables jejejje! y ahí llegamos nosotros con las manos en alto anunciando que los pequeños no andan solos por la vida jejej!
Hemos viajado muchisimo con ellos, y aunque uno quiera ser super héroe y protegerlos de todo, siempre la posibilidad que les pase algo existe, se caigan, los empujen, se pierdan y ahí entrego mis plegarias al ángel de la guardia jajaj!, que no saben cuanto nos ha ayudado. Todas las rutinas cambian en los viajes, ellos saben que es así y lo potencian. No quieren desayuno, lloran más fuerte pidiendo lo que quieren cuando hay más gente, son expertos en la manipulación y es ahí donde la pareja muestra el temple, como llegar a combinar esas ganas locas que tenemos de turistiar sin agarrarnos del moño y con niños relativamente contentos. Díficil pero no imposible!!!
Logramos tomar lindas fotos, reirnos mucho, disfrutar en familia, manejar el cansancio y lo mejor!!! (re)conocer Paris, que si les digo un secreto es más lindo sin (algunos) franceses.

Es díficil hacer turismo con niños? claro! obvio! que interes tienen ellos de ver tanta cosa, nada! Cuando hay que comer, no quieren comer, cuando no es hora estan muertos de hambre, pero es una buena forma de aprender a trabajar en equipo. Tengo la suerte de haber criado niños con una amplia cultura de tránsito, saben parar en las esquinas, nunca cruzar solos, aunque siempre estamos pendiente confiamos mucho en su criterio, son secos para manejar sus scooters, llegan a las esquinas cinco minutos antes que nosotros, las personas los miran con cara de dónde estan esos padres irresponsables jejejje! y ahí llegamos nosotros con las manos en alto anunciando que los pequeños no andan solos por la vida jejej!
Hemos viajado muchisimo con ellos, y aunque uno quiera ser super héroe y protegerlos de todo, siempre la posibilidad que les pase algo existe, se caigan, los empujen, se pierdan y ahí entrego mis plegarias al ángel de la guardia jajaj!, que no saben cuanto nos ha ayudado. Todas las rutinas cambian en los viajes, ellos saben que es así y lo potencian. No quieren desayuno, lloran más fuerte pidiendo lo que quieren cuando hay más gente, son expertos en la manipulación y es ahí donde la pareja muestra el temple, como llegar a combinar esas ganas locas que tenemos de turistiar sin agarrarnos del moño y con niños relativamente contentos. Díficil pero no imposible!!!
Logramos tomar lindas fotos, reirnos mucho, disfrutar en familia, manejar el cansancio y lo mejor!!! (re)conocer Paris, que si les digo un secreto es más lindo sin (algunos) franceses.





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